La cultura es un factor de desarrollo importante en los llamados países de “Primer Mundo”, ya que el turismo, los espectáculos y las industrias culturales aportan un importante ingreso al PIB.
Los conceptos de cultura y desarrollo van unidos porque el primero es el impulsor del segundo, siguiendo la premisa de “entre más educación e investigación, mejor calidad de vida” en un proceso de derrame sectorial.
La noción clásica de desarrollo, esta vinculada al incremento material cuantitativo, reflejado en el crecimiento económico, y es visto como un fin en si mismo que cuenta con instrumentos, como la cultura, para alcanzarlo.
Sin embargo es necesaria una redefinición del concepto de desarrollo, puesto que la cultura debe ser entendida como “la base social de los fines mismos y no como un medio”, y superar la visión economicista, que limita el desarrollo en términos de orden cuantitativo, para conducirlo a un entendimiento de orden cualitativo y explorar las opciones de que disponen las personas.
El principio básico para lograr un desarrollo humano integral, debe ser el respeto de todas las culturas y el país multicultural debe beneficiarse de este pluralismo a su interior, en la medida que se quieran evitar conflictos étnico-culturales provocados por la determinación cultural por un gobierno.
En este sentido, la libertad cultural o el derecho de seguir o adoptar el modo de vida y los valores que se prefiera, es un elemento esencial que protege los derechos de una colectividad, al tiempo que estimula los fundamentos del desarrollo, comprendidos en la creatividad, experimentación y diversidad.
El progreso impulsado por la cultura es complementado por la identidad cultural en las iniciativas de desarrollo, que genera capital social y actúa como factor de cohesión al reunir pasado y presente, en una acumulación del sistema de normas y valores que se articulan también en un proyecto a futuro de carácter aspiracional.
Dentro del proceso del fenómeno globalizador, existen dos efectos que impactan a las comunidades; uno amenazante que homogeniza las diferencias, y otro que posibilita el desarrollo local.
La crítica más severa se da en los discursos oficiales, tanto de Naciones Unidas como de Banco Mundial, sobre el tema de desarrollo, que lo ajustan a esta visión economicista y al final dan justificación a las acciones imperialistas de las potencias y a las prácticas despojadoras de las empresas trasnacionales.
Los conceptos de cultura y desarrollo van unidos porque el primero es el impulsor del segundo, siguiendo la premisa de “entre más educación e investigación, mejor calidad de vida” en un proceso de derrame sectorial.
La noción clásica de desarrollo, esta vinculada al incremento material cuantitativo, reflejado en el crecimiento económico, y es visto como un fin en si mismo que cuenta con instrumentos, como la cultura, para alcanzarlo.
Sin embargo es necesaria una redefinición del concepto de desarrollo, puesto que la cultura debe ser entendida como “la base social de los fines mismos y no como un medio”, y superar la visión economicista, que limita el desarrollo en términos de orden cuantitativo, para conducirlo a un entendimiento de orden cualitativo y explorar las opciones de que disponen las personas.
El principio básico para lograr un desarrollo humano integral, debe ser el respeto de todas las culturas y el país multicultural debe beneficiarse de este pluralismo a su interior, en la medida que se quieran evitar conflictos étnico-culturales provocados por la determinación cultural por un gobierno.
En este sentido, la libertad cultural o el derecho de seguir o adoptar el modo de vida y los valores que se prefiera, es un elemento esencial que protege los derechos de una colectividad, al tiempo que estimula los fundamentos del desarrollo, comprendidos en la creatividad, experimentación y diversidad.
El progreso impulsado por la cultura es complementado por la identidad cultural en las iniciativas de desarrollo, que genera capital social y actúa como factor de cohesión al reunir pasado y presente, en una acumulación del sistema de normas y valores que se articulan también en un proyecto a futuro de carácter aspiracional.
Dentro del proceso del fenómeno globalizador, existen dos efectos que impactan a las comunidades; uno amenazante que homogeniza las diferencias, y otro que posibilita el desarrollo local.
La crítica más severa se da en los discursos oficiales, tanto de Naciones Unidas como de Banco Mundial, sobre el tema de desarrollo, que lo ajustan a esta visión economicista y al final dan justificación a las acciones imperialistas de las potencias y a las prácticas despojadoras de las empresas trasnacionales.
En conclusión, es verdad que la pobreza y el crimen organizado son solo síntomas de una falta grave de inversión en educación y cultura, que solo se resolverán hasta que no salgamos de este paradigma de desarrollo inevitable y de propiedades etnofágicas, que es realmente una imposición de la visión occidental modernizadora.
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Para citar el artículo:
Gutiérrez Vera, Alejandro."La Caída del Desarrollo Cultural Etnofágico", en "Región Cardial", http://regioncardial.blogspot.com/. 01 de Abril de 2009.
Para citar el artículo:
Gutiérrez Vera, Alejandro."La Caída del Desarrollo Cultural Etnofágico", en "Región Cardial", http://regioncardial.blogspot.com/. 01 de Abril de 2009.



